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Miedos infantiles: ¿cómo ayudar a los niños a vencerlos?


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Miedos infantiles: ¿cómo ayudar a los niños a vencerlos?

Los niños son una fuente de emociones: ríen, se enfadan, pero también sienten miedo. Los miedos infantiles son un sentimiento normal. De hecho, se consideran positivos ya que supone activar un estado de alerta que puede protegerle ante diferentes peligros. Los miedos infantiles suelen superarse en la mayoría de los casos de forma espontánea.

Os acercamos algunos consejos para ayudar a los niños a vencer sus miedos. Recuerda que sólo en un pequeño porcentaje de casos los miedos infantiles llegarán a convertirse en fobias y deberemos acudir a un especialista para hacer frente a un estado de ansiedad desproporcionado.

Miedos infantiles más comunes en función de la etapa evolutiva

Primera infancia (hasta los 2 años)

En esta etapa los niños suelen temer a los desconocidos, a sentirse lejos de sus padres, a los ruidos fuertes. Son miedos que demuestran un cierto grado de madurez y pueden considerarse incluso positivos.

Etapa preescolar (2 a 6 años)

En esta etapa los miedos infantiles evolucionan ya que descubren más estímulos que pueden provocarlos. A partir de los dos años, surge el miedo a los animales, a la oscuridad. Entre los 3 y 4 años, pueden sumarse los miedos derivados de su imaginación (monstruos en la oscuridad…) o los fenómenos meteorológicos (truenos, tormentas,). A partir de los 5 años, conforme van creciendo, pueden sentir miedo hacia terceras personas que puedan hacerles daño como ladrones o personajes imaginarios (el hombre del saco, las brujas, malvados de los dibujos animados…). Además, empiezan a tomar conciencia de las enfermedades y la muerte.

Etapa escolar (de 7 a 11 años)

En esta etapa los miedos infantiles pasan progresivamente de ser miedos imaginarios a miedos basados en situaciones reales. Aparecen los miedos a los accidentes, al daño físico, a hacer el ridículo por la ausencia de habilidades sociales, … A partir de los 9 años, empiezan a ser sensibles a lo que ocurre en el entorno del colegio. Empiezan a sentir el miedo a los exámenes, a suspender, aparece el concepto de aceptación social y el miedo a no integrarse.

¿Cómo ayudar a superar los miedos infantiles?

Identificar el origen del miedo

Debemos preguntar directamente al niño por lo que le produce miedo. De esta forma sabremos qué tipo de situaciones son las que le provocan ansiedad. Es importante conocer si el origen del miedo se basa en aspectos imaginarios (monstruos) o si tienen una base realista (por ejemplo, el miedo a lugares desconocidos). Una vez tengamos identificado el miedo, sabremos adelantarnos a él, prever cuando aparecerá y estar alerta. Podremos materializar el miedo y hablar de él.

No ridiculizar el miedo del niño

No debemos ignorar el miedo del niño. Aunque desde nuestra mente adulta, pueda parecer un miedo irracional o sin sentido, para el niño es una situación de ansiedad. Deberemos evitar frases del tipo “tienes que ser valiente” o “no te asustes, no hay razón para ello” ya que si como padres negamos el miedo no podremos ayudarle a superarlo. Del mismo modo, no debemos burlarnos de él, ni reñirle por ello. Ridiculizar el miedo no hará que desaparezca. Solo conseguiremos que el niño oculte su miedo y por tanto no sea capaz de hacerle frente.

Predica con el ejemplo

Predicar con el ejemplo puede ser una forma de romper el hielo. De esta forma, nos verá como un modelo adecuado de superación. Demuéstrale que se puede vivir tranquilamente como si la fuente de su fobia no existiera. Demostrémosle que no hay razones para estar pendiente de esa preocupación. Sin embargo, no superemos la barrera de forzarle a hacer algo que le estrese y provoque medio.

Enfréntale a sus miedos de forma gradual

Debemos alentar a los niños a enfrentarse a sus miedos de forma gradual. Al principio, deberemos ayudarle y a base de tiempo y paciencia podrá superar su miedo. Elogiemos las actitudes positivas y los pequeños logros que consiga. Del mismo modo, no evitemos la fuente de su fobia. Si nuestro hijo tiene miedo a los perros, no crucemos de acera para evitar tener un encontronazo.

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