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El síndrome del nido vacío: ¿cómo superarlo?


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El síndrome del nido vacío: ¿cómo superarlo?

  • Fecha29 agosto, 2017

Las relaciones humanas dentro de un hogar no son siempre fáciles, por supuesto. Muchos hijos están deseando marcharse de casa para seguir su propio camino en la vida. Pero también es verdad que no son pocos los padres que también ansían ‘independizarse’ de sus hijos. “A ver cuándo te vas a vivir sólo…”, “A los hijos no los echo ni con agua hirviendo…” son comentarios frecuentes que, en tono más o menos jocoso, salen de la boca de muchos padres.

Pero también sucede que, a menudo, a esos mismos padres les cuesta asumir la marcha de sus hijos del hogar en el que han convivido muchos años. Se conoce como “el síndrome del nido vacío”.

Los choques de caracteres que se dan entre los miembros del clan familiar, las broncas, los momentos felices, etc. dan paso a otros sentimientos como la soledad, la tristeza y, casi siempre, esa sensación de vacío que a veces no se sabe cómo volver a llenar.

No cabe duda de que los padres que han espoleado durante los años anteriores la autonomía de los hijos sabrán llevar mejor estos momentos. En todo caso, se entra en un proceso de reajuste de las relaciones familiares. “Es que ahora hay un silencio en la casa”, “muchas veces no sabemos qué hacer en nuestro tiempo libre”… reflexiones muy frecuentes en estos casos.

Para sobrellevar mejor esta especie de “duelo” conviene seguir unas recomendaciones:

-Es muy importante dedicar más tiempo a “regar” la relación de pareja: eso supone hablar más, pasar más tiempo juntos. Ahora no hay excusas para no hacerlo.

-Esto encierra una derivada: dar un impulso a la vida sexual de la pareja. La intimidad recuperada y esas reservas de energía que ya no se gastan en los hijos bien pueden emplearse para aumentar la frecuencia de las relaciones sexuales.

-Reactivar la vida social: el tiempo que dedicamos a la familia no nos deja en muchas ocasiones mantener el contacto con nuestras amistades. Y si, además, se pueden compartir experiencias en torno a la nueva situación del hogar, pues miel sobre hojuelas.

-Darse apoyo el uno al otro. No todo el mundo lleva de la misma manera este tipo de situaciones, así que es necesario apoyar al que vive peor la marcha del hijo. Y armarse de grandes dosis de paciencia, ya que es muy posible que uno de los dos se muestre mucho más irritable.

-En el caso de que aún queden otros hijos en el hogar, el impacto de la marcha es menor, y es algo que favorece la adaptación: la pareja puede intentar pasar más tiempo con el hijo que aún está en casa. También es recomendable fomentar el contacto entre los hermanos para no perder el vínculo fraternal y al mismo tiempo mantener el buen clima de entendimiento entre todo la familia.

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